Ambas hemos escrito,
escribimos y escribiremos sobre otros temas. Escribimos porque encontramos en
las palabras una forma de vida. Escribimos en el desierto de las hojas para
luego darles la imponencia de la novela. O el silencio del poema. La connotación
de relatos. Y descubrimos que todas esas siluetas de escritura evocan algo que
los une irremediablemente: el erotismo. Todo placer manifestado es un hermoso
lugar de conocimiento propio.
El erotismo, en todas sus expresiones, poéticas, amorosas, descarnadas,
pornográficas, nos seduce, nos inspira, nos divierte, nos llena de vida y,
también, de miedo. Se cruzan límites desconocidos cuando el cuerpo desborda
deseo y el espíritu vibra en la piel.
Un día, a modo de juego y luego de una charla informal sobre “Historia de O”,
imaginamos una casa de sexo, la mansión Rojo Viral, con reglas y propuestas muy
particulares. Poco a poco, esos personajes que vagaban por nuestra mente,
ambiguos, erráticos, fueron tomando fuerza hasta imponerse, poderosos.
Emitieron una música que podría ser escuchada por todo tipo de lectores. Sus
historias eran muchas y muy variadas. Iban y venían en el tiempo. En susurros,
hablaban del alimento vital del erotismo: las fantasías.
Y fue allí donde encontramos el motivo de este proyecto, este juego, esta web,
esta fascinación literaria. Queremos saber, conocer, descubrir.
¿Qué te excita?
¿Qué hiciste?
¿Qué hacés?
Y lo mejor… ¿Qué
harías?
Leemos para degustar.
Escribimos para provocar.